El Duelo. Un instante en la realidad de nuestra vida

Marco histórico

Los primeros en hablar de rituales funerarios más allá de los Homo sapiens fueron los hermanos Jean y Amédée Bouyssonie, dos curas católicos que en 1908 descubrieron los restos de un neandertal de hace 50.000 años en la cueva de La Chapelle-aux-Saints, en Francia. Según los Bouyssonie, la posición fetal del cuerpo y las herramientas que lo acompañaban en la zanja donde lo encontraron apuntaban a un entierro intencionado. Sugerían que los autores de aquel ritual tenían capacidad simbólica y creían en una vida después de la muerte.
Sin embargo, dentro del reino animal ante la muerte, su comportamiento es un tanto diferente; sabiendo que se enfrentan a ella tras el fallecimiento de un miembro de su raza, con el conocimiento en principio intuitivo, de que es irreversible. Quizá la forma que los animales tiene de entender la muerte y por tanto la vida, no pase por el ritual funerario, lo cual no significa, a mi juicio, que carezcan de sentimientos de dolor ante el hecho en cuestión. Véase el llanto desgarrador que experimenta una mamá pingüino, ante el fallecimiento prematuro de una de sus crías. Pero fueron los neandrethales, los cuales llegaron a su máximo apogeo hace unos 100 000 años, los que tuvieron la primera capacidad de abstracción de ese dolor, para asumir tanto su propia muerte, como la de sus seres queridos.
Los orígenes de los rituales funerarios se remontan, por tanto, a una época prehistórica. Se han encontrado fosas rudimentarias, donde se observan esqueletos acompañados de distintos objetos como vasijas, y algunos instrumentos de caza. No se sabe si con el fin de que ese camino que empezaban, deberían de llevar objetos o pertenecías personales que le acompañasen en el más allá. Los descubrimientos muestran rituales funerarios en las paredes rocosas de sus cuevas, donde nos dejan ver, que no sólo eran conocedores de la muerte y los rituales que la acompañan, sino que dibujaban elementos que identificaban las creencias de estos hombres prehistóricos, incluido sus creencias en la vida después de la vida, y el tránsito que hacían de la vida terrenal a una más espiritual.


¿Por qué aparecen estos rituales del hombre primitivo y del hombre actual?
Estos rituales aparecen por la necesidad que tiene el ser humano de preparar y despedir a sus seres queridos, pero también por contar con la satisfacción de la permanencia del espíritu del fallecido entre otros. Estos ritos han estado condicionados por diversos factores como las creencias religiosas y la forma de afrontar la muerte de cada cultura, es por esto que cada sociedad tiene una visión diferente sobre este fenómeno , sin embargo, todas tienen puntos en común:
Velatorios, entierros, incineraciones, momificaciones, cremaciones, creación de monumentos o lápidas, sacrificios, etc.
– La creencia de que alma y el espíritu, deja el cuerpo físico para ir a otro plano, más espiritual. Posiblemente ésta sea unas de las razones de peso para pensar en el sentido final del entierro o cremación de los difuntos, basado en la creencias en la reencarnación y la trasmutación de las almas de muchas de estas culturas o religiones.

China: En China no hay una separación del cuerpo y del alma. Los rituales chinos buscaban que ambas entidades permanecieran juntas. La muerte no es fin, sino la continuación de un intercambio entre vivos y muertos. Hacían sacrificios y ofrendas a los muertos y a cambio esperaban tener salud y bienestar. El incienso y la música eran parte de estas ofrendas para establecer un vínculo con el más allá. Los nobles eran enterrados con sus objetos e incluso con sus sirvientes para que los acompañaran y sirvieran en la otra vida. Más adelante se sustituirían los seres vivos por réplicas de cerámica. Este hecho lo vamos a ver reflejado en la Necrópolis de Quin Shihuang, donde se encontraron restos de seres vivos, réplicas y modelos de su imperio y ejército que lo defenderían eternamente en la otra vida.

Egipto: En el Imperio Antiguo de Egipto, los muertos eran momificados para resguardar el cuerpo y poder irse a la eternidad donde seguirían viviendo. Para ello se hacían ofrendas de alimentos y conjuros sobre el cuerpo para que los órganos vitales pudieran funcionar en la nueva vida. Estos conjuros luego se materializaron en El Libro de los Muertos que incluían toda la literatura necesaria para poder emprender el viaje. En este periodo los muertos y faraones eran enterrados en pirámides o en lugares próximos. Durante el Nuevo Imperio se dejaron de construir pirámides y surgieron los templos solares donde eran enterrados los sacerdotes de Ra, los faraones y sus familias.
Grecia: Celebraban los rituales en su ciudad natal, los parientes tenían la obligación de pagar los gastos funerarios, las mujeres bañaban el cuerpo y lo untaban con aceites envolviéndolo con un sudadorio, y por costumbre mitológica colocaban una moneda en la boca del difunto, al día se hacía el velatorio en casa del fallecido, en la puerta de la casa se colocaba un vaso para que los demás supieran que había un velatorio. Se procedía a la inhumación y se guardaban las cenizas en una caja, luego los comensales celebraban un banquete.

Imperio Romano: La relación con el difunto era de respeto y temor, pensaban que la única forma de volver a vivir era a través de los buenos recuerdos, la preparación del cuerpo era similar al que se practicaba en Grecia, se le decoraba con flores y lámparas y se le organizaba una pompa fúnebre, y se practicaba la incineración.

Tíbet: En el Tíbet cuando alguien ha muerto su cuerpo se queda en una habitación durante tres días. Los monjes entonan cantos y oraciones para separar el alma del cuerpo. Al tercer día, el cuerpo es llevado a la montaña para ser diseccionado, y los huesos se rompen con piedras. Luego se prende fuego para atraer a los buitres que son considerados pájaros sagrados. Este ritual, conocido como Funeral Celeste, es una ofrenda al Buda. Increíble ¿verdad?.

India: En el hinduismo concibe a la muerte como el fin de lo material pero no de la existencia, como el paso hacia la siguiente vida. Los rituales funerarios se hacen dependiendo la casta a la que pertenece cada familia. Comúnmente la muerte de un individuo sucede en su casa. La cabeza se orienta hacia el Este con una lámpara de fuego. Se desnuda el cuerpo, se limpia con agua y se cubre con una tela blanca. Los niños cantan himnos y oraciones y rodean al cuerpo con luces de bengala mientras las mujeres llenan las bocas con arroz para alimentar el cuerpo hacia la nueva vida. Después el cuerpo es cremado al aire libre -sólo los hombres pueden asistir- y se lleva una vasija a la que se le hace un orificio para que el agua se derrame sobre el cuerpo en símbolo de que la vida deja su recipiente. Medio día después de la cremación, la familia regresa por las cenizas para arrojarlas a algún río cercano con flores.

Rituales judíos: En el judaísmo, los enlutados no pueden comer carne, trabajar, festejar, ni cortarse el pelo. El entierro debe realizarse inmediatamente. Sólo puede retrasarse a causa del Shabat o de alguna celebración. El cuerpo debe limpiarse escrupulosamenre con agua y luego se cubre con mortajas blancas, que simboliza la pureza. Y el talit, el manto de oración que utilizaron los hombres durante su vida.
Los rituales de luto se extienden para los padres, los hijos, los hermanos y los esposos. Se dividen en tres periodos; durante el primero, la Shivá, los parientes deberán guardarse en su casa, cubrir espejos, no usar adornos y rasgar sus vestiduras. Deberán alimentarse de comida ligera o ayunar, sentarse en sillas bajas, encender una vela y dejar la puerta abierta en caso de que algún cercano los visite. En el segundo periodo, Shloshim, los familiares se reincorporan a sus actividades aunque no podrán asistir a ninguna fiesta. El tercer periodo, Avelut, sólo lo deberán vivir los padres durante un año, después de este periodo no deberán tener ninguna otra actividad que continúe el luto.

África: En África se cree que cuando alguien muere es por culpa de algún antepasado al que no se le rindió el debido homenaje. El cuerpo del fallecido se coloca de pie y se le empiezan a hacer preguntas como: “¿Hiciste algún daño a los dioses? ¿Te mató otro hombre?» Si el cadáver contesta que sí, se empuja hacia delante; si la respuesta es negativa, el cadáver retrocede. Se realizan numerosos bailes y cánticos para evitar alguna maldición del más allá y se sacrifican animales que se ofrecen al fallecido y a los antepasados y que luego se sirven como alimento para los enlutados. El alma del difunto se encuentra presente y se convertirá en protección para la comunidad. El entierro se realiza con los animales sacrificados y la casa del finado es destruida para que no implique ningún peligro o maldición.

Indonesia: El antropólogo Nigel Barley observó las costumbres de la tribu Fore en Papúa Nueva Guinea y encontró que las comunidades practicaban el canibalismo. Ahí descubrió que los cuerpos de los muertos eran descuartizados, los miembros y restos eran repartidos entre la población y se comían para que el muerto continuara viviendo o para adquirir más inteligencia, en caso de que el cerebro fuera el manjar. Los distintos rituales y costumbres en el mundo, ejemplifican una transición del mundo terrenal al mundo espiritual. Si bien Occidente y Oriente comparten el ritual de inhumación o incineración de cuerpos, hay diferencias en la forma de concebir la unidad de cuerpo y alma. Lo que está claro es que el hombre es de las pocas especies que entierra a sus muertos, como la conclusión de una etapa del ciclo de la vida inexplicablemente natural.

y así podríamos seguir nombrando a diferentes culturas y la forma que las mismas tienen de interpretar la muerte.


La vertiente oficial del duelo

Duelo, palabra derivada del latín “Dolus” cuyo significado es dolor. Cuando buscamos en el diccionario académico dolor, como definición vamos a encontrar: dolor, aflicción, lástima o sentimiento que se tiene por la muerte de alguien. Pero ¿por qué nos duele? la respuesta la encontramos no en los diccionarios, sino en la necesidad que tenemos de seguir compartiendo un espacio con la persona querida, por tanto, el duelo es necesario por el apego. Si, el apego, me apego a mi mamá, a mi papá, a mi pareja, a mi hijo, a mi trabajo, etc… y cuando lo pierdo, creo que he perdido algo que es mío. Por tanto, también está relacionado con la posesión, ya que utilizamos el Mi.. “ mi hermano, mi pareja, mi hijo, mi papá, mi mamá…”, Mi, por definición es un artículo posesivo, pero ¿ me los he comprado? no, tan sólo he compartido un tiempo bello, bonito, con las personas amadas, y eso es lo que me duele, el apego a lo que eso representa para mi.
Si comprendiéramos el verdadero amor, que no es otro que el amor incondicional, el dar sin esperar nada a cambio, el te dejo porque te quiero, el te deseo lo mejor, el gracias por el tiempo compartido, el nivel de sufrimiento provocado por el apego, nos haría ver la muerte desde una dimensión totalmente distinta.
La definición de duelo, nos remite a emociones negativas, pero a poco que nos trabajemos, nos daremos cuenta que la muerte no nos duele, nos duele la muerte de alguien concreto, al que llamaremos “el amad@”, por tanto, no es la muerte la que nos duele, ya que la vemos a diario en los informativos mientras comemos, es otro tipo de muerte, la llamaremos “mi muerte”, la que va a activar o poner en marcha lo que nosotros conocemos como duelo.
El psicólogo Edward John Bowlby, define al duelo como el proceso psicológico que se pone en marcha debido a la pérdida de una persona amada. Por tanto, el duelo es un proceso de algo que tiene un desarrollo con un comienzo y un fin, el cual se va a poner en marcha debido a la pérdida del “amad@”. En término duelo ha ido cogiendo en la actualidad otros significados pero todos ellos tienen un denominador común, el apego. Existen hoy en día todo tipo de duelo, por ejemplo, el duelo que una persona hace cuando pierde un trabajo, o un proyecto, etc… para algunos psicólogos, éstos son una desviación del duelo original. No les falta razón, pero, al final lo que tenemos que tomar conciencia es de la presencia de un cerebro totalmente simbólico e irracional, un cerebro inocente, atemporal, libre de juicio, el cual tiene la capacidad de construir lo virtual como si fuera real. En estos términos estamos en disposición de decir, que el duelo es para todo aquello que nos provoca una reacción emocional, difícilmente superada sino es a través de las fases del duelo, por tanto, tiene un principio, un desenlace y un final, independientemente de su naturaleza primordial.
La diferenciación básicamente la hacen atendiendo a que el duelo por el amad@ tiene un carácter irreversible, ya que está marcado por la propia muerte, la angustia de enfrentarse al apropia muerte que debe afrontar la persona, pero tras una desgracia como un terremoto, una persona puede perder para él o ella, lo más querido que podría ser, su vivienda o algo más sencillo pero a su vez lleno de emociones, sus recuerdos (fotografías de hijos, padres familiares, viajes, etc.), ¿acaso esto no es una “muerte simbólica”?, ¿acaso este hecho es reversible?, ¿a acoso no provoca la angustia de la persona hasta unos nivel insospechados?. Juzguen ustedes mismos. Estamos en el siglo XXI, tenemos la obligación de ir más allá de lo establecido por la ciencia, sin renunciar a ella, pero sabiendo de su lentitud y limitación en algunos aspectos.
Que duda cabe que ante la muerte de un hijo, de la pareja, pueden figurar entre los más dolorosos, pero, ¿qué estamos juzgando el duelo o intensidad de dolor?, intensidad de dolor, el cual va a depender siempre del mapa mental que cada uno de nosotros tenga, mapa mental que está condicionado por el ambiente sociocultural en el cual nos hallamos criado y el grupo de pertenencia, es decir, la familia donde nos hemos criado, que son los que a la postre, nos darán los valores y creencias que me harán ver la realidad de una forma determinada.
Lo que si comparten todos los duelos, independientemente de su naturaleza principal, es el apego, es la necesidad que todo esté como yo quiero que esté, y cuando ésto no se da, en mi emergen emociones como el miedo, la rabia y la angustia existencial, ya que, no acepto la perdida de esa situación que me toca vivir. Y ¿cuánto me ha de durar este sufrimiento? El tiempo en darme cuenta de que la única forma de amar es el desapego, que solo soy capaz de amar cuando de dejo ir, deseándote lo mejor, por todo lo que te he querido, y quedándome con lo vivido, cosa que por otra parte al inconsciente, el cual , solo tiene la capacidad de atender a un maestro, a la luz que te lleva a un estado de bienestar emocional, cuando recuerdo lo bonito vivido con el amad@, o a la oscuridad, la cual te deja en la dualidad, en el resentimiendo, en la queja, en el victimismo, en el juico condenatorio, etc. Lo cual va a retrasar considerablemente la travesía que llamamos duelo.
La reacción social y cultural ante la muerte tienen sus matices dependiendo de donde ésta se produzca y a su vez ha ido cambiado a lo largo de la historia. La forma de entender la muerte siempre adquiere matices diferentes muchos de ellos tienen que ver con las religiones, las cuales forman parte de nuestra personalidad. Pese a que se trata de una misma realidad, no es lo mismo pensar en el fallecimiento de un ser querido para personas ateas, cristianas o de distintas confesiones. Y el este sentido, la forma de entender la muerte en el budismo por ejemplo, es especial por su carácter espiritual y reflexivo. Cerca de mil millones de personas profesan su fe en esta religión a lo largo y ancho del planeta, lo que implica una manera no solo de entender la existencia de una deidad, sino la traducción mundana de la vida y, sobre todo, la muerte como una parte de ella. La única forma que se percibe en el budismo de afrontar la muerte, que no es sino una etapa más en nuestro camino vital, supone que nos conozcamos a nosotros mismos tanto que sepamos cómo recorrerlo, pues mirando a nuestro interior sabremos la forma adecuada tanto de vivir como de morir. Cada uno de sus practicantes contempla el final de la existencia física como el inicio de una nueva vida o no, el estado de abstracción alcanzado permite no solo pensar en ello como un sufrimiento, pues todo en la vida lo es, sino como algo inevitable en una vida en la que todo se transforma y nada permanece. Volvemos otra vez al apego como detonante final de nuestro sufrimiento. Por tanto, la muerte como principio de vida, es algo que deberíamos haber comprendido, y por tanto, “normalizado” desde nuestra más tierna infancia, pero ¿qué nos ha ocurrido? Simplemente no nos han enseñado a vivir, desde ese desapego, y no nos han enseñado a morir.


¿Por qué ocurre el duelo?

Existen diversas teorías explicativas sobre el duelo, revisaremos las escritas por Freud, Bowlby y Parkes.
Freud, en su ensayo Duelo y Melancolía, compara ambos procesos, señalando que comparten cuatro rasgos comunes:
1. Estado de ánimo profundamente doloroso.
2. Pérdida de interés por el mundo exterior.
3. Pérdida de la capacidad de amar.
4. Inhibición general de todas las funciones.
John Bowlby por su parte, dedicó especial atención a la reacción del duelo y la ligó con su teoría del apego Denomina “apego a un mecanismo biológico de protección que sirve para asegurar la supervivencia del individuo y de la especie, una conducta instintiva que se da básicamente entre madre e hijo. Así, el apego, es una forma básica de conducta, con sus propias motivaciones internas. La amenaza de ruptura o la ruptura del apego produce una reacción psíquica, somática y vegetativa que denominó Síndrome de Respuesta a la Separación y que identificó en niños de la primera infancia separados de sus madres”. En sus últimos trabajos Bowlby amplió su teoría del apego para incorporar la respuesta al duelo en adultos: el trastorno emocional que se desarrolla en las etapas iniciales del duelo se debería a la ruptura del vínculo.
C. M. Parkes, uno de los autores que en mayor profundidad ha estudiado el Duelo en sus diversos aspectos sostiene que la reacción de Duelo debe entenderse como una Transición Psicosocial. “Las Transiciones Psicosociales serían aquellos Cambios Vitales que requieren que las personas revisen profundamente su concepción del mundo, llevando consigo la necesidad de cambios rápidos y permanentes de una cantidad masiva de reglas, hábitos, rituales, premisas, construcciones de la realidad. Serían aquellos cambios que más afectan emocionalmente a las personas. Cuantas más numerosas y de mayor importancia sean las reglas que se deben cambiar, más doloroso y difícil será adaptarse a la nueva realidad, y más tiempo y energía requerirá. El estudio de estos sucesos vitales sugiere que los más peligrosos para las personas son aquellos que son duraderos en sus efectos, que requieren que las personas revisen profundamente sus creencias y formas de captar el mundo y, finalmente, aquellos que sobrevienen sin tiempo suficiente para prepararse”.


La pregunta que uno se tiene que hacer es si ¿éstos duelos de alguna forma se pueden heredar y trasmitir a las siguientes generaciones?

La respuesta es si, se trata de todos los duelos bloqueados, no sólo por nosotros, sino también por los acontecimientos vividos por nuestros ancestros, que los guardaron en sus memorias inconsciente y son heredados por nosotros a través de la epigenética del comportamiento, que viene a decir que los traumas vividos por nuestros ancestros cambian la expresión de los genes y ésto es lo que saldrá en las siguiente generaciones al hecho traumático vivido por ellos.
Los duelos pendientes siempre están referidos a muertes inesperadas e injustificables para el clan. Fallecimientos que han rebasado la capacidad emocional de los miembros contemporáneos del fallecido. Pérdidas que no han podido ser admitidas o comprendidas. Muertes repentinas, accidentes mortales, suicidios, niños que mueren prematuramente, etc., acontecimientos, en definitiva, dramáticos e incomprensibles para la familia. El colapso emocional lleva, en un primer momento, a la negación del suceso traumático y, por ende, al silencio como improvisada medida de protección.


Tipos de fallecimientos que encontramos en nuestro clan familiar

Los fallecimientos del clan los tenemos de dos tipos:
• Los admitidos sin problema en el momento de los hechos.
• Los inadmisibles en el momento de los hechos, Incluso si se refieren a individuos del clan que han vivido hace varias generaciones, parcial o totalmente olvidados hoy.

Los fallecimientos admitidos por el clan
Se trata por ejemplo, del abuelo que deja a su familia tras una bella vida, y con una muerte, rodeado de los suyos, a la edad de 90 años. Debido a su edad, el clan lo considerara como normal, ya que estaba viejito y había vivido toda su vida. El duelo se hace entre la lógica psicoemocional.
Los fallecimiento no admitidos por el clan
Se trata de desapariciones prematuras, injustas, inadmisibles, inesperadas… Existe una especie de dinámica Transgeneracional casi automática de la gestión inconsciente de las consecuencias de un duelo imposible de hacer por uno o varios miembros del clan. En el transgeneracional a la persona portadora del trauma lo denominamos como el síndrome del fantasma, el cual llevará un conjunto de características, las cuales influyen sobre determinadas situaciones de la vida, y es muy importante estudiarlas.
Cargar con la información de un fantasma puede marcar la vida de una persona, de tal manera que sienta que no vive su propia vida, se sienta dividida e indecisa. Para evitar errores, es de vital importancia entender que los fantasmas suponen “cargar” con alguien fallecido antes de la propia concepción.


Estudio Transgeneracional

El análisis transgeneracional estudia la información relativa a los, fenómenos, las circunstancias, las memorias dolorosas, los secretos y los silencios de los ancestros, los cuales influyen en las generaciones descendientes. El estudio del árbol nos permite desentrañar los programas que nos hacen vivir situaciones repetitivas o excesivas. Tomar conciencia de nuestra interrelación con nuestro clan y con nuestro entorno. Comprender que la información no se pierde, que se transmite de padres a hijos con el objetivo de que alguien del clan pueda liberar y transformar dicha información.
Imaginemos que hay un suicidio tres generaciones arriba, es algo que guardamos y no expresamos. El lado psicoanalítico es que, una emoción está ahí, esta emoción es una energía que no podemos sacar. Entonces la vamos a guardar dentro de una cripta, dejamos el secreto en esta cripta, pero la emoción sigue allí. Después de un tiempo, esta carga emocional, esta energía, va a depositarse en un niño, el cual nacerá con esta carga emocional inconsciente y que lo va a guiar en su vida, en cierta proporción.
Por tanto, se trata de un método de psicoanálisis que incide en cómo los problemas que sufre la persona hoy, están determinados por sucesos, aspectos y circunstancias que no fueron resueltos o adecuadamente afrontados en las generaciones previas de su clan familiar. Se asienta en el hecho de que existen comportamientos y actitudes que se trasmiten inconscientemente entre los miembros de distintas generaciones de un clan familiar.
Es un proceso psicoemocional de toma de conciencia de los programas que nos condicionan. Al entrar en estado alfa (mediante una relajación), nos desprendemos de ellos, porque los sustituimos por otras emociones, derivadas de la comprensión de los conflictos vividos por nuestros ancestros. En este caso los que nos interesa trabajar son los duelos bloqueados en el clan familiar, los cuales afectan a las generaciones siguientes.


¿Cómo se pueden hacer estos duelos en general?

El duelo se puede hacer de muchas formas:
– Ir al lugar donde vivía este ancestro.
– Acudir al cementerio y hacer una ofrenda de despedida.
– Escribir una carta para desprenderse de sus programas y, sobre todo, sentirlo como un acto de liberación y de perdón.
– Ver fotografías de estos personajes y sentir mediante relajación que cortas los vínculos emocionales con ellos.
– Un acto ritual como ir al cementerio, lugares donde el ancestro vivió. Siempre dejamos una impronta en los lugares donde hemos vivido o frecuentado.
– A través de una relajación, tipo hipnosis Ericksoniana. El estado alfa favorece la entrada al inconsciente. Esta técnica nos permite que la persona descubra durante la hipnosis situaciones o personajes no vistos durante la terapia. El inconsciente es más libre de expresarse.

Uno de los métodos más utilizados es hacer una carta dirigida a la persona en cuestión. Una carta de despedida y de liberación. Una carta donde quede expresado la toma de conciencia y de que no deseas reparar nada más del ancestro en cuestión, porque al liberarse la persona también se libera el ancestro.
Cuando hay un duelo, hay todo un camino que hacer para poder salir de ello. Se trata tanto de una cuestión tanto teórica como práctica, capital en psicología y en psicosomática, porque nos daremos cuenta, que la mayoría de enfermedades son duelos que no se han hecho. No se trata de duelos reales, son duelos simbólicos.


Cuando alguien se muere, se le propone llevar a la práctica estas diez etapas teóricas para poder salirse de ello y poder vivir normalmente

1.Impacto o schock emocional. Se trata del schock psíquico altamente traumático, el cual nos pilla a contrapie y que difícilmente en ese instante podemos compartir. Se trata de un momento clave, sobre todo cuando el acontecimiento en cuestión afecta de tal manera al psiquismo de la persona que carece de recursos para poder adaptar el impacto recibido. Este impacto puede ser el causante de enfermedades físicas por somatización en la estructura, de dicho impacto emocional.
2.Negación. Se trata de la no aceptación de la noticia, la represión, el silencio ante el trauma, como medida de protección o supervivencia. Surge una vez superada la fase inicial del trauma recibido. Se trata de mecanismos inconsciente los cuales están diseñados para proteger a la persona de dicho impacto emocional. En esta fase suelen emerger, sentimiento de culpa, ante la no aceptación del suceso, que puede ser hacia uno mismo, como el padre que pierde a un hijo, como a una situación, persona, organismo oficial, etc.., como es el caso que desagraciadamente estamos viviendo en estos momentos. Y la rabia e ira puede empezar a estar presente. En esta fase se suele distorsionar la realidad ante el fallecido, independientemente de como éste se haya portado en vida, generando una imagen de agradecimiento y bondaz, que a veces, no corresponde con la realidad que se puedo vivir con él o ella. Estamos por ejemplo ante el típico caso de una mujer maltratada, que tras el fallecimiento de su marido, llora desconsolada su muerte y defiende ante la familia su vida, llegando en casos extremos a discutir con los miembros de su familia por este hecho.
3.Regateo. Se trata de una fase en la cual, a veces tratamos de hacer un intercambio con el fallecido, frases típicas como “Dios llévame a mi” se pueden dar en este momento. Se trata de una negociación en la muerte ante el amad@. En ocasiones, se busca refugio y sosiego en la religión como bálsamo espiritual.
3.Cólera /tristeza. Se trata de la manifestación física de las emociones reprimidas, las cuales de no poder ser expresadas acabarían somatizadas en la materia (el cuerpo físico) en forma de enfermedad. Son necesarias su canalización hacia el exterior, por tanto, no es bueno la represión de las mismas, no siendo posible avanzar en las fases de duelo sino expresamos estas emociones.
5.Explicación. Una vez superada la fase de emociones, la persona tratara de buscar una explicación a lo sucedido. De no existir explicación, puede quedar un duelo bloqueado, que pasará de manera irremediable a la memoria de clan familiar y será heredada por algún descendiente. Debido a que dicho trauma no pudo ser llevado a término, con lo cual, el clan familiar pudo haberlo escondido (violaciones, asesinatos, etc..) a veces por vergüenza, pero que saldrán en la memoria de los descendientes, para revivir el acontecimiento olvidado.
6.Comprensión. Se trata de un proceso de integración de lo sucedido, más haya del proceso mental, que nos dispondrá a la siguiente fase de integración emocional de lo sucedido. La descarga emocional permite dejar atrás lo mental, por tanto, la explicación de lo sucedido, para acceder a la parte más espiritual del duelo.
7.Integración emocional. Tras la superación de las fases anteriores, la persona estará ya en disposición de adentrarse en “los aspectos positivos que obtenga de la pérdida”, como podría ser la transmutación de la muerte, aceptación que la vida es un tránsito que todos hemos de pasar, y que posiblemente el proceso encarnacional, no esté marcado por el tiempo vivido, sino por el objetivo, que en términos de alma, me haya podido marcar. Se trata por tanto, de una elevación de la consciencia y de un crecimiento y maduración interior que ahora me podrá permitir ir más allá del sentido mental de la muerte.
8.Aceptación. Termina la resistencia ante lo sucedido, siento más paz interior, y me dispongo a entrar en la fase decisiva del duelo, que es el perdón. Se trata de sentir la necesidad de dejar ir, al familiar fallecido, donde resulta de utilidad todos los rituales simbólicos, que es por otra parte el lenguaje que entiende el inconsciente; los cuales podemos poner al alcance de la persona, que transita este viaje. Se trata de un último adiós, o hizá un hasta luego.
9.Perdón. Se trata de la evocación de un “instante santo”, es resignificar el escenario vivido, ya que el auténtico perdón, es cuando uno toma plena conciencia, que no hay nada que perdonar. Ya que el perdón, es un “invento del ego” cuando la persona sigue inmersa en la dualidad del proceso. Se trata de algo irracional, ya que no se vive el perdón, tan sólo se siente. En términos transgeneracionales sería el reconocimiento al ancestro de la situación que vivió, por la cual, hizo lo que hizo, le ocurrió lo que le ocurrió, y que de alguna forma tú, en este acto, honras su memoria, sin juicio condenatorio ante lo sucedido.
10.Reinvertir en la vida, retomar. Es el momento de comenzar una nueva oportunidad de vida. La fase final del guerrero el cual tras el viaje debe, si lo ha superado con éxito, salir fortalecido. La realización del duelo desde el amor, desde la comprensión, desde el desapego, nos hará cambiar la percepción para siempre tanto de la vida como del significado último de la muerte. Es el momento de retomar la vida, de re-nacer. Y como si del sistema inmunológico se estuviéramos hablando, guardará una “memoria del trauma vivido”, que cuando el guerrero nuevamente, tenga que enfrentar a un reto similar, le ayudará, a través de la experiencia adquirida, a tener una posición más fuerte, más segura, y poder afrontar este otro nuevo reto que la vida le depara. Este renacimiento es el síntoma inequívoco de que el proceso de duelo ha terminado y se han superado todas sus fases con éxito.


Saludos a tod@, acompañar en el sentimiento a todas aquellas personas que hayan perdido a un ser querido, vaya mi pésame por delante, y trasmitir cual es el sentido de la vida bajo mi humilde opinión. Se trata de una experiencia encarnacional en una estructura biológica, que nos hace vivir la vida como humanos, pero quizá y sólo quizá, estemos humanos; entendiendo que el conductor de este vehículo biológico, el alma, trasciende la vida biológica o material que estamos viviendo.
Un fuerte abrazo,
Francisco Cepas Carmona


Algunas fuentes consultadas:
https://elpais.com/elpais/2018/04/05/ciencia/1522948095_388069.html.
https://www.infoesquelas.com/articulos/articulos/origen-de-los-rituales-funerarios/4564.
https://culturacolectiva.com/historia/rituales-alrededor-de-la-muerte-en-el-mundo.
Bowlby, J.: El Apego y la Pérdida. Vol. III, Pérdida. Barcelona. Paidós. 1980.
Freud, S.: Obras completas. Madrid. Biblioteca Nueva. 1967.
Parkes, C.M. y Weiss, R.: Recovery for bereavement. N. York. Basic Books. 1983.
Jesús Calas. Descodificación Bio-Trasgeneracional. Natural ediciones 2017.
Enric corbera, Rosa Rubio. Visión cuántica del Transgeneracional. El grano de Mostaza 2014.